jueves, 24 de julio de 2014

CUENTOS


                                       UNOS SERES MUY EXTRAÑOS
Hacía ya algún tiempo que Paquiño se empezó a fijar en unos extraños seres. Eran enormes y totalmente diferentes a él. La mayoría tenía en la cabeza algo parecido a unos hilos; unos eran más largos y otros más cortos. Su cuerpo era de colores muy variados. Emitían unos sonidos bastante raros. Pero lo que más le llamaba la atención era que caminaban sobre dos patas, algo muy extraño para alguien que tiene cien.
 

                                          BAJO LA CAMA

Cipriano estaba seguro de que algo se escondía bajo su cama. Por las noches se escuchaban ruidos extraños. Nunca se atrevía a mirar, pero aquel día lo hizo. Cuando supo lo que le había estado asustando durante tanto tiempo se echó a reír. ¡Era un mísero humano!


                                        DESDE MI VENTANA
                                      
Desde la ventana del nuevo piso se veía casi todo el pueblo: el colegio, la iglesia, el ambulatorio, todas las casas, el cementerio... Eso le hizo recordar.

"Quizás no debería haberle matado" Pensó Horacio antes de saltar.


                                           AQUELLA NOCHE

Aquella noche, Facundo cogió lo que iba a necesitar y salió de casa. Era una noche lluviosa y oscura, pero él no llevaba paraguas, únicamente un viejo chubasquero. Caminó hasta llegar al cementerio. Solo había un problema: dentro del cementerio había tres personas hablando. Con la oscuridad y la lluvia no podía distinguirlas. ¿Cómo sabría a quien tenía que disparar?

Vuelve la próxima semana. Habrá más historias.

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